martes, 13 de septiembre de 2011

Museo Cristóbal Balenciaga




Nos fuimos de paseo.

El mar nos condujo por playas en forma de Concha. El viento nos llevó por paseos cubiertos de historia, de navegantes que partieron para dar la vuelta al mundo.

Y descubrimos el universo de Balenciaga. Realmente un universo propio. El mundo de un creador reconocido por propios y extraños.

El Museo que alberga esa exigua colección de creaciones del modisto más respetado, muestra al poco de entrar, un excesivo espacio, un excesivo gasto, una excesiva pretensión, un excesivo sueño, un excesivo precio...

Y un recorrido cómodo, moderno y también elegante, casi como si recorriéramos el edificio sobre una de las telas de tafetán de seda con las que el mismo Balenciaga trabajaba, o creaba, o deleitaba ...

No soy entendida en moda. Bueno, no soy entendida en nada. Pero aproveché para disfrutar también de los rincones escogidos que nos regala el edificio. Ahí van un par de muestras.


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